La explotación de la raza Merina, generalmente en medios muy difíciles, bajo un régimen altamente extensivo y orientada hacia la producción de lana, como opción principal, ha proporcionado condiciones poco favorables al buen desarrollo de la función reproductora. Como consecuencia de ello se ha dado una imagen pobre de la raza Merina en este campo.

Frecuentemente, las hembras de raza Merina, son catalogadas como de madurez sexual tardía, poco prolíficas y de fertilidad baja. Sin embargo, cuando la oveja Merina es sometida a un régimen alimenticio adecuado, los resultados son muy distintos del criterio generalizado existente.

Así Bindón en 1982, observa que en rebaños bien alimentados, el 60% de las corderas pueden ser púberes a la edad de 7 meses. Por otra parte, en las explotaciones españolas de Merino bien organizadas, donde la alimentación del ganado es al menos aceptable, las corderas entran en cubrición, por primera vez, a los 10-12 meses de edad, con buenos niveles de fertilidad cuando se trata de épocas favorables a la actividad ovárica.

Por otra parte, en pruebas realizadas por la Asociación de criadores de raza Merina, con un sistema de reproducción intensivo en una cubrición controlada en los meses de Diciembre-Enero, se ha obtenido una fertilidad del 93% y una prolificidad de 133%, cifras que se separan altamente de las frecuentemente publicadas.

En todo caso, cabe indicar que la raza Merina tiene un comportamiento sexual, en algunos aspectos, diferente a otras razas, siendo el carácter que más la diferencia su capacidad para entrar en gestación en cualquier época del año, presentando una estación reproductiva muy amplia, aunque es cierto que las cubriciones de otoño son las más favorables en lo que a fertilidad se refiere.

Efectivamente, según los resultados obtenidos en las pruebas citadas anteriormente, frente a una fertilidad media próxima al 90% y prolificidad de 110% en cubriciones de Septiembre-Octubre, en las cubriciones de Abril-Mayo dichas cifras se sitúan en 74% de fertilidad y 124% de prolificidad. Los datos expuestos permiten una productividad numérica próxima a 1,5 corderos por oveja al año.

Por último, un aspecto a destacar en la raza Merina es la evolución de la presentación de los celos, durante el período de cubrición. En este sentido, en cubriciones de otoño, más del 80% de las ovejas paridas entran en gestación en los primeros 20 días, cifra que baja al 43% en las cubriciones de primavera, incorporándose el resto en los 15 días siguientes. Ello permite una alta concentración de los partos sin recurrir a prácticas artificiales.


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