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CONSIDERACIONES GENERALES
La raza Merina se caracteriza, fundamentalmente, por su alta especialización
para la producción de lana. A este respecto, el vellón es el elemento
que mejor la define, tanto por su extensión y densidad de fibras
como por las peculiares características de éstas, relacionadas con
la finura, ondulaciones y uniformidad.
También es conocida la raza Merina por su elevada rusticidad y capacidad
de adaptación a distintos medios. Características éstas que han
permitido su asentamiento en los cinco continentes.
Estas y otras cualidades, como su interesante comportamiento en
la reproducción, han hecho de la raza Merina la más importante del
mundo, tanto por su censo, como por su participación en la formación
de numerosas e importantes razas ovinas.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS
La raza Merina, conocida y explotada en nuestro territorio desde
tiempos remotos, adquirió un significado especial, tanto
en el campo de la economía como en el de la política
y en la sociedad en general, representando un capítulo importante
en la historia de España.
Deliberadamente se renuncia a una exposición detallada de
la historia de la raza Merina en España por escapar de los
límites y objetivos de la presente publicación. Por
otra parte existen tratados completos dedicados a esta materia.
Sin embargo, conviene señalar, aunque sea de pasada, algunos
puntos de interés. En este sentido parece oportuno recordar
los siguientes hechos:
- España es la cuna del Merino.
- Durante siglos la raza Merina se localiza exclusivamente en España,
donde se selecciona y se organiza su explotación y producciones.
- En el último tercio del siglo XVIII y primeros años del XIX,
la raza Merina sale de España y se difunde a los cinco continentes.
Los lotes de merinos que cruzaron nuestras fronteras fueron el
origen único de la gran cabaña merina actual del mundo.
Efectivamente, aunque se han publicado diferentes
teorías, a veces contradictorias, algunas poco convincentes
y mal documentadas, sobre el origen de la raza Merina, parece
claro que éste radica en España. En este sentido
es generalizada la idea de que la formación de la raza
Merina se llevó a cabo en la parte meridional de la
península Ibérica, precisamente donde se concentra
la raza en la actualidad, como expresión de una importante
reserva genética. En algunos países fue denominada
"Raza de lana española". Existe documentación
suficiente y hechos históricos, que ponen de manifiesto
la presencia de la raza en España varios siglos antes
de ser conocida en otros países.
Durante muchos años, principalmente entre los siglos
XIII y XVIII, la raza Merina adquiere un protagonismo destacado
en España. Los reyes y gobernantes se interesan por
su desarrollo. Se crea una legislación proteccionista,
que otorga grandes privilegios a los pastores; se organiza
la producción y se estimula el fomento de las grandes
cabañas históricas; se favorece la trashumancia
a efectos de un mejor aprovechamiento de los pastos. Contribuyen
a estas medidas la creación de instituciones como el
Honrado Concejo de la Mesta, Asociación Nacional con
carta de privilegio.
Por otra parte, se prohíbe la exportación de
animales de raza Merina y se controla la salida de la lana
al exterior.
Aunque la salida del Merino era materia prohibida, sin embargo,
fue objeto de preciados regalos de los reyes españoles,
ante momentos muy especiales. En cualquier caso, el número
de animales salidos de España por tales motivos fue
poco significativo.
Es a partir del último tercio del siglo XVIII cuando
se legaliza la salida del Merino de España hacia otros
países, ávidos por disponer de tan preciada
raza, momento en que el Merino adquiere carácter universal.
Desde España, en una primera etapa, sale hacia Francia,
Alemania, Italia, Austria, Holanda, Dinamarca, Reino Unido,
Rusia, Suecia, Grecia, entre otros, donde el Merino, en algunos
casos, al encontrar un medio más favorable que el español,
desarrolla ampliamente su capacidad genética, obteniendo
estirpes más productivas que el Merino originario.
En este sentido en Francia se crea el Merino Rambouillet,
en Alemania el Electoral Sajonia, Negrete, etc.
Por último, a través de importaciones directas
de España en unos casos, o ya procedentes de los núcleos
formados en los países que se adelantaron en la adquisición
del Merino español, en otros, llega la raza a las áreas
donde encuentra su hábitat más propicio, y en
las que en la actualidad se localiza mayoritariamente: Australia,
Sudáfrica, Nueva Zelanda, Argentina, Uruguay, EE.UU.,
etc.
Tras la salida del Merino de España, su difusión
a los cinco continentes y su asentamiento de forma definitiva
en las áreas geográficas más idóneas,
surge una larga etapa un tanto oscura del Merino en España,
aunque siempre fue objeto de preocupación de las autoridades
gobernantes.
Pero es en la década de los cincuenta y principio de
los sesenta del presente siglo cuando, por razones económicas,
se produce un brusco cambio: la lana de la raza Merina pasa
a ser una producción secundaria, dando primacía
a la producción de carne. Efectivamente, la fuerte
caída del precio de la lana, unido al aumento de los
gastos de la explotación hicieron inviable, desde un
punto de vista de rentabilidad, la explotación del
Merino para lana.
Al mismo tiempo se produce un cambio en el sistema de explotación;
por una parte, se dulcifica el anterior extensivo puro mediante
administración de ayuda complementaria a la obtenida
en pastoreo en las épocas de penuria alimenticia y,
por otra, los corderos se someten a un régimen de alimentación
intensiva en cebadero.
En tales condiciones, la raza Merina pone de manifiesto sus
buenas aptitudes para la producción de carne, aunque
no era nueva esta faceta ya que a partir del Merino, en otros
países, se formaron estirpes de alta especialización
en este campo: Merino Precoz, Fleischschaf, entre otras.
IMPORTANCIA Y EXTENSIÓN
La raza Merina sigue ocupando el primer puesto en importancia,
desde el punto de vista censal. En este sentido, la población
mundial merina, con más de 220 millones de cabezas,
representa alrededor del 20% del censo ovino total. Si a esta
cantidad se suman los efectivos correspondientes a las razas
derivadas, en las que el Merino interviene en su formación:
Corriedale, Ile de France, Polwart, Columbia, Targnee, Panamá,
Merilin, Ideal, etc. Resulta que entre merinos y afines, representan
más del 30% del censo ovino mundial.
En España, igualmente, la raza Merina es la más
numerosa. A este respecto, en el censo de la ganadería
española de 1986, última publicado por razas,
la Merina, con 3.289.763 cabezas, representa el 18,6% del
total de ovinos nacionales. Aplicando dicho porcentaje al
censo correspondiente a 1990, último publicado, le
correspondería a la raza Merina un total próximo
a los 4,5 millones de cabezas.
Aunque se encuentra muy difundida en España y aparecen
censados ejemplares de raza Merina en 40 provincias, sin embargo,
en cuatro comunidades autónomas se concentra más
del 98% del censo: Extremadura con el 50%, Andalucía
el 26%, Castilla y León 12% y Castilla La Mancha (Valle
de Alcudia) el 10%.
Centrados en la raza Merina, cabe orientar dicho papel en
varias direcciones:
Por una parte, su participación en el equilibrio ecológico
es determinante en amplias áreas donde la capa que
cubre la roca madre es muy superficial (amplias zonas de la
Serena, Valle de Alcudia, grandes extensiones en la provincia
de Cáceres, etc.) y la oveja Merina actúa como
elemento de fertilización del suelo, dando lugar a
un proceso simbiótico entre: Merino-Pasto- Tierra,
de gran importancia para la supervivencia. La rotura de dicho
equilibrio, como consecuencia de la desaparición de
este ganado, pude poner en peligro de erosión dichas
zonas con los correspondientes efectos negativos.
Además, la raza Merina, junto al cerdo Ibérico,
juegan un papel decisivo en el mantenimiento del ecosistema
del encinar del oeste español.
Por último, es preciso tener en cuenta el papel de
la oveja Merina en la belleza del paisaje. No se concibe la
dehesa extremeña o la andaluza sin la presencia, según
casos, de la oveja Merina, el cerdo Ibérico o la vaca
Retinta.
CUALIDADES
- La producción de lanas finas
- La rusticidad y capacidad de adaptación a medios diferentes
- La elevada capacidad de recuperación
- El instinto gregario
- La resistencia y facilidad para los grandes desplazamientos
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CRIADORES DE GANADO MERINO
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